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Botox (toxina botulímica)

botox

¿Qué es?

Lo primero que hay que saber es que ‘botox’ es un nombre comercial. Es la denominación con la que se conoce a la toxina botulínica tipo A. Existen ocho tipos más de este tipo de toxina pero el tipo A es el empleado en el mundo de la estética.
Una toxina que comenzó a utilizarse estéticamente hablando en la década de los setenta, cuando el Dr. Alan B. Scott lo inyectó en el entrecejo de sus pacientes afectados de estrabismo y detectó que al mismo tiempo hacía desaparecer las arrugas que se ponen en evidencia al fruncir el ceño.
Así comenzó una carrera en la que se han hecho múltiples y variados estudios con algunos momentos muy oscuros, como cuando se extendió la práctica de inyectar botox en gimnasios o peluquerías. Y al día de hoy, únicamente los médicos pueden inyectar botox. .

¿En qué arrugas se puede emplear botox?

En cuanto a su ‘funcionamiento’, la toxina impide que el músculo se contraiga al inhibir la acetilcolina que permite el movimiento. Por tanto, si el músculo no se contrae, tampoco se formará la arruga. Ahora bien, no se puede inyectar botox en cualquier arruga. Para saber qué arrugas puedes eliminar ponte frente a un espejo y relaja la expresión del rostro: las arrugas que no desaparezcan tampoco las podrás eliminar con este tratamiento estético; por el contrario, las que aparezcan cuando frunces el ceño o te ríes sí podrás olvidarlas inyectándote botox, se podrá volver a colocar una nueva dosis. Antes, nunca.

¿Qué es el ácido hialurónico?

El ácido hialurónico es una sustancia que se encuentra en numerosos tejidos y órganos de nuestro cuerpo como, por ejemplo, en el tejido conectivo que sostiene la columna vertebral, en los cartílagos, en el líquido sinovial de las articulaciones o en nuestra epidermis. Con el paso del tiempo, la presencia de esta sustancia disminuye notablemente, lo que produce, entre otras razones, el envejecimiento de la piel y, con ello, la aparición de arrugas, flaccidez o pérdida de firmeza.

Una de las principales propiedades del ácido hialurónico es su gran capacidad para atraer y retener el agua. Por este motivo, su empleo en tratamientos cosméticos de aplicación tópica permite rehidratar en profundidad la epidermis de la zona tratada para que su aspecto sea más terso y, al aumentar su grosor y volumen, disminuyan también los surcos de la piel.

acido

Uso estético del ácido hialurónico

El ácido hialurónico fue descubierto en el año 1934, aunque su uso en la cosmética, por el que se hizo popular, no comenzó hasta mitad de los años 90. La aplicación de ácido hialurónico en los tratamientos de belleza y estéticos se debe a que su principal propiedad es la de aumentar el volumen e hidratación de la piel, haciendo que ésta luzca mucho más tersa y radiante.

Las arrugas y la flaccidez de la piel asociadas al paso de los años vienen determinadas en gran medida por la pérdida de hidratación, por la reducción del ácido hialurónico presente en nuestra piel y por la disminución de la capacidad de nuestro organismo para reponerlo.

En medicina estética, esta sustancia se inyecta en función de las necesidades de cada paciente para corregir los signos del envejecimiento. Las zonas más comunes en las que se aplica son:

  • Contorno y comisura de los labios.

  • Volumen labial y facial (pómulos).

  • Arrugas labiales o peribucales (alrededor de la boca).

  • Surcos nasogenianos (líneas de expresión que van desde a ambos lados de la nariz hacia la boca).

  • Arrugas perioculares externas (patas de gallo).